Esta Institución Educativa tiene el privilegio de llevar el nombre de la Santísima Virgen en dos de sus advocaciones más conocidas: La Inmaculada y la Merced.
Dirigida y administrada durante 51 años por las Hermanas Mercedarias, que tuvieron a su lado extraordinarios colaboradores, esta Institución ha tenido y tiene un prestigio y un nombre reconocido por toda la ciudadanía. En él se han formado grandes profesionales y espero que, con el auspicio de la Diócesis, siga brindando una educación de calidad a las nuevas generaciones y goce de la confianza de los padres de familia.
La Santísima Virgen María, a la que la Iglesia reconoce sin mancha desde el momento en que fue concebida en el vientre de su madre preservará a nuestros alumnos de la corrupción envolvente. Ella no conoció el pecado, ni el pecado la conoció a ella. Nosotros por desgracia conocemos el pecado y el pecado nos conoce también a nosotros. La sociedad a la que aspiramos ha de contar con hombres y mujeres honestos y transparentes. La Inmaculada es un modelo que debernos imitar, si de verdad queremos aportar algo positivo a nuestro mundo.
La Inmaculada es, al mismo tiempo, la Merced. El carisma de aquellas Congregaciones que la tienen como titular, fue en los orígenes la redención de cautivos, devolverlos a la libertad. María hará posible que estos jóvenes se liberen de las esclavitudes que denigran por desgracia a tantos otros jóvenes. De esta manera contribuirán a que la libertad fuente de la dignidad humana sea una realidad en nuestro país y todos juntos con el corazón, henchido de gozo, podamos cantar nuestro himno nacional: somos libres, seámoslo siempre.
Excmo. Mons. ÁNGEL FRANCISCO SIMÓN PIORNO


